Lucas Nelson aún no había dejado los pañales y ni sabía caminar cuando ya reconocía las vocales. Ahora, el chico ya lee y escribe.

Sentado en una pequeña silla que va con el tamaño de la mesita beige donde hace sus deberes, copia letras de canciones y lee el diario del día, Lucas Nelson, recibió a Clarín en el mismo momento en el que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hablaba al país: "esto es por el paro del campo", dijo Lucas, sin que nadie le pregunte.
Con esa frase, totalmente inesperada por el cronista, se presentó el niño prodigio que tiene tan solo tres años y nueve meses de edad, mide 98 centímetros y pesa catorce kilos.
Según una especialista, Lucas tiene un coeficiente mental del doble de su edad, por lo que este año se le permitió, en forma provisoria, ingresar al Jardín de Infantes; en realidad, debería estar en tercer año de EGB 1: "Aquí no hay como brindarle una educación adecuada a mi hijo, aún cuando la ley Federal de educación, en su artículo 93, están contemplados los casos de los chicos especiales", dice la contadora Liliana Nelson, madre del pequeño prodigio.